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viernes, 10 de junio de 2016

EL PAITITI


EL PAITITI

Desde los lejanos tiempos de la Conquista se ha hablado de la existencia de "ciudades perdidas", del legendario Paititi y de las fabulosas riquezas escondidas entre la floresta del Departamento de Madre de Dios, encaramadas en las estribaciones de los Andes que penetran como espolones en la selva virgen.

Numerosas han sido las expediciones que se han realizado para encontrarlas, sin que ninguno de los exploradores las haya localizado hasta ahora. Al respecto dice el Padre Aza en sus "Apuntes para la Historia de Madre de Dios", que el Padre Cenitagoya, también misionero dominico, le informó sobre monumentos de respetable antigüedad encontrados en una expedición al río Pantiacolla, cuando se estableció la Misión que lleva el mismo nombre. Dichos restos, de los que antes no se tenía noticia alguna, consisten en inscripciones y figuras grabadas en roca en una tensión de once metros de largo por dos de ancho.


La codicia de los conquistadores españoles por el oro y el deseo de los indígenas de deshacerse de ellos, dieron lugar en los primeros años de la conquista a la proliferación de leyendas sobre imperios de fabulosas riquezas y bellas mujeres, enclavados en la espesura de la selva. Uno de los más interesantes relatos de este tipo es el del Imperio del Paititi, recogido y mencionado por primera vez por Alvarez de Maldonado al retorno de su desgraciada aventura al río Madre de Dios, o Amarumayo, que era el nombre con que los Incas conocieron este río.

La confusa idea, que por entonces se tenía de la región, hace que en los relatos de la época se atribuya a los ríos fantásticos recorridos por lejanos lugares. Y así, en la versión dejada por Alvarez de Maldonado sobre su expedición se mezclan y confunden los ríos Apurimac, Jauja, Jircas, Amarumayo, Manu, Etc. El hecho es que según esta leyenda del Paititi, en la confluencia del Madre de Dios y el Beni, con el río Mantaro, que se suponía se prolongaba hasta el interior de la selva amazónica, había un imperio en el que se habían originado los incas, quienes a su vez habían fracasado más tarde en el intento de conquistar a sus supuestos antecesores.

Como había sucedido con anteriores leyendas, el mito del Paititi se propagó y dio lugar a muchas tentativas de penetración en la selva de esa región, conocida también como región de los mojos, parte de las cuales se encuentra hoy en el territorio de Bolivia, en busca de las riquezas que se suponían existía allí. Desde Cochabamba y Santa Cruz salían también con frecuencia expediciones para explorar la selva amazónica, actividad que cobró inusitada intensidad cuando se generalizó la leyenda del Paititi y así, la mayoría de los gobernadores de Santa Cruz hicieron constantes intentos de penetrar en la región de los Mojos y reducirlos.

Tal fue el interés que se puso en estas andanzas que aún el Presidente de la Audiencia de Charcas, Juan de Guizarazu, preparó una expedición que no llegó a realizar, pero originó que reuniera una importante documentación sobre todas las tentativas que hasta entonces se habían realizado y sus resultados. Entre los documentos que reunió, está el relato del cura de Mataca, Diego Felipe de Alcaya, quien dice que los Incas penetraron a la región de Mojos y sostuvieron cruentas luchas con invasiones de guaraníes. Dice también Alcaya, que un general incaico, sobrino de un emperador y llamado Mango, logró someter a los indios del Paititi y su imperio llegó a tener una gran extensión.

El Conde de Castelar envió un cronista al Rey, en el que se indica la región de los ríos Madre de Dios, Beni, Mamoré y Andera y según este croquis, la región central del Imperio del Paititi se encontraría en la confluencia de los ríos Beni y Mamoré en zona que es boliviana. Pese a las numerosas expediciones realizadas por los españoles a la zona del supuesto imperio, nunca se llegó a encontrar indicios de su existencia.

EL VENADO ENCANTADO DE CARCAS


El venado encantado de Carcas

En Carcas, pequeño poblado del distrito de Chiquián en la provincia de Bolognesi, hay un cerro llamado Huanya. En su interior duerme un fabuloso tesoro que los incas ocultaron a la codicia de los españoles. El Dios Sol decretó que un venado corpulento, de hermosa piel y cuernos relucientes, debía tener la eterna misión de cuidarlo.

El venado encantado de Carcas
El venado encantado de Carcas
Desde entonces, el bello animal ronda por los parajes de ese lugar, no permitiendo que nadie llegue a descubrir la entrada de la caverna. Pero el demonio una vez estuvo a punto de dar con ella. Y por eso, el fiero venado, emprendió contra él una lucha feroz y sin cuartel. En las crudas épocas del invierno, cuando la tierra se cubre de una melancólica neblina, y el rocío cae tristemente de las hojas, la lucha se torna más encarnizada. Durante las noches lóbregas y heladas, el cerro se estremece ante el fragor de la pelea cruenta, fragor que apaga el estrépito de las torrentosas aguas de los tres arroyuelos que surcan el lugar. Pese a la ferocidad del demonio, el bizarro guardián de piel brillante y astas erguidas, logra derrotarlo, y el enemigo vencido aumenta el caudal de uno de los arroyuelos.

Una vez, dos cazadores habían seguido los rastros de un venado. Después de una fatigosa caminata, habían llegado a la boca de una cueva a cuyo interior se dirigían las huellas. Entraron alumbrandose con una antorcha y a su luz vieron esqueletos humanos, potes y otros objetos de alfarería. Temerosos abandonaron la tenebrosa caverna. En el interior, al emprender el regreso a sus chozas, uno de ellos resbaló y al incorporarse apoyándose con las manos en el suelo remojado por las lluvias, descubrió una galería subterránea. Al hurgar en ella, advirtieron que estaba llena de alhajas de oro y piedras preciosas. Quisieron cargar con la riqueza, en eso, al divisar por el campo, vieron a un venado de singular gallardía, pero ni se les ocurrió cazarlo. Anduvieron por los alrededores en busca de un burro para cargar a sus casas la fortuna, pero con mala suerte. Entonces, fueron al sitio donde habían encontrado la galería, con la intención de llenar sus alforjas con las joyas, mas no pudieron dar con ella. En la búsqueda desesperada se perdieron, y nadie supo de ellos. El venado que había divisado anteriormente, y que no era sino el celoso guardián de la gigantesca riqueza, los había convertido en dos arroyuelos que empezaron a correr junto al que ya existía, el cual se había formado por la transformación de los demonios a quienes el bizarro animal, había vencido en anteriores jornadas.

EL HOMBRE OSO


EL HOMBRE OSO

Un oso (ukuku o ukumaria en quechua) se enamoró de una pastora a quien la raptó y la llevó a su cueva de entrada accesible sólo al oso. En esa cueva tapada por una inmensa roca que solamente el oso la podía mover, nació el engendro de ambos, quien al crecer llegó a comprender los sufrimientos de su madre cautiva.

Mito del Hombre Oso
Mito del Hombre Oso - Juan Oso
Compadecido de su madre e indignado del abuso mató a su padre y liberó a su madre.

La madre llevó a su hijo al pueblo donde la gente lo llamó Juan Oso. Allí compitió con sus coetáneos hasta demostrarles su superioridad física y mental. Como crecía más que los demás, también comía más que los demás, y el abuelo, incapaz de alimentarlo, lo llevó a la casa del curaca (cacique) donde sorprendió a todos con su fuerza descomunal. El curaca, después de cierto tiempo, también trató de deshacerse de él porque consumía mucha comida. Pero, cada intento de matarlo se convirtió en una aventura para Juan Oso.

EL CONDOR Y LA PASTORA



  EL CONDOR Y LA PASTORA

Había una pastora que siempre se dedicaba a pastar su ganado sola en las pampas y, en esas circunstancias la observaba un cóndor. Con el pasar de los días éste se fue enamorando de la chica.


El Cóndor y la Pastora
Cóndor enamorado observando a la pastora
Un día de esos se le acercó a la chica convertido en un joven bien vestido con un traje negro y con camisa blanca y con una chalina blanca. Acercándosele conversaron largo tiempo, luego de presentarse cada uno. Seguidamente se pusieron a jugar a cargarse mutuamente mientras el otro serraba los ojos, así sucesivamente hasta que de repente cuando le tocaba al joven, se convirtió en cóndor y se cargó a la pastora a los cerros más altos de la cordillera. Al llegar al lugar la chica se despertó y se quedó sorprendida y se puso a llorar y llorar, le decía al cóndor que la regresara a su casa, pero el joven no quería pues se había enamorado de la chica y la tenia para su novia.

El cóndor, para que la chica no llore, le traía carne cruda para que coma, pero la chica siempre la rechazaba, entonces el cóndor iba en busca de servicios para cocinar y traía ollas rotas recogidas del desperdicio. La chica, la tiraba toda molesta, así pasaron un buen tiempo hasta que tuvieron sus tres hijitos. Un día, cuando los padres de la chica lo buscaban desesperados, se encontraron con un picaflor “lurinsitu” quien sabía dónde estaba la chica y contó a los padres. A cambio de la información le daban comida de todo el jardín que tenían. Entonces, haciendo el trato, el picaflor partió a la casa del cóndor, al llegar mató a sus hijos de la chica y a ella se la llevó a la casa de sus padres.

Cuando el cóndor regresó a su casa, vio a sus hijos muertos y uno de ellos se había salvado, la chica no estaba, entonces se puso a llorar le pregunto a su hijo ¿dónde está tu madre? y el condorcito de digo el lurinsitu se lo ha llevado, también preguntaba a otras aves de lo que había pasado, se puso a buscar al responsable; cuando se le avisó quién era el culpable, éste fue en busca de picaflor, al llegar a su casa le dijo: - lurinsitu sal que quiero hablar contigo. Al escuchar la voz del cóndor, el lurinsitu se preparaba en su cuarto y respondía: -ahorita me estoy poniendo mi camisa. El cóndor volvía a llamarle y el lurinsitu le respondía: -ahorita me estoy poniendo las medias. El cóndor volvía a preguntar y el lurinsitu respondía ahorita me estoy poniendo las ojotas, así sucesivamente hasta que lurinsitu ya había hecho un hueco para salir, de tanta insistencia el cóndor se amargo y entro a su casa y al lurinsitu le agarro cuando estaba saliendo por el hueco y se lo ha comido enterito, cuando excretó salieron picaflores pequeños. Por eso hoy se dice que los picaflores son pequeños.

EL ORIGEN DEL LAGO TITICACA


El Origen Del Lago Titicaca

Se cuenta en las pampas cercanas de la ciudad de Chucuito, cubiertas actualmente por las aguas del lago Titicaca, existía una floreciente población, en cierta ocasión llegó una mujer forastera cargando en su espalda una gran tinaja o huakulla de barro con una tapa bien ajustada, muy penosamente vencida por la fatiga se alojó en una casa después de muchas suplicas, la gente del pueblo se habían olvidado las normas de hospitalidad, pero se quedó.

El Origen Del Lago Titicaca
El Origen Del Lago Titicaca - Mujer cargando la tinaja o huakulla cerca al lago.
Al siguiente día muy temprano quiso continuar su viaje, en realidad había pasado una noche muy mal por falta de una cama y alimentos, la habían alojado en los rincones de la cocina y no le habían invitado cena.

A causa de ello no tenia fuerza ni la energía para llevar la tinaja huakulla, suplicó a los dueños, para dejar su huakulla. Bueno, le permitieron dejar hasta su regreso, pero la mujer había dicho por favor no lo vayan a destapar y que tengan mucho cuidado. Aceptaron obsequiosamente los dueños de la casa, con la promesa de no hacerlo.

A varios las hormigas les habían picado constantemente en la comunidad y se preguntaban que tendría la tinaja, porque les había recomendado no quitar la tapa. No podían soportar tanto tiempo la inquietud y con las esperanzas de hallar algo muy valioso quitaron la tapa, entonces muy consternados vieron brotar un violento chorro de agua, el agua salía interminablemente inundando al final toda la comarca y a los habitantes de los moradores, no tuvieron tiempo para escapar. Juntamente con el chorro de agua salieron los peces, las gaviotas, flamencos, patos, chanchos, patillos, zambulledores, q’eñola, qaslachup’uquña y todo las aves y seres vivientes que en la actualidad viven en las aguas de Titicaca, que a su vez son el efecto de ambición y la curiosidad de los habitante de ese pueblo.

Se cuentan también que en ciertas horas de la noche y en determinados días de la semana se observa en el fondo de lago una ciudad desaparecida especialmente en aquellos momentos que se llama, ahora mal momento.

EL HECHIZO DE LIPUNA


EL HECHIZO DE LIPUNA

En el pueblo escuchamos hablar de la Lupuna colorada y queríamos conocerla, sabíamos que era un árbol frecuentado por malvados hechiceros.

El Hechizo de la Lupuna
Árbol Lupuna
Entonces nos internamos en el bosque por una senda oculta tapizada por hojarascas húmedas. Íbamos saltando de tronco en tronco para no pisar las espinas de las ñejillas. Sus finas espinas regadas por todas partes retardaban nuestra penosa caminata.

Encontramos palmeras despojadas de sus hojas maduras y árboles derramando su savia de llanto como mudos testigos que mucha gente transitaban esta selva. Serpientes asustadas se deslizaban al sentir nuestra presencia, Iguanas verdes y camaleones que cambiaban de color, nos miraban sorprendidos, pero sin atreverse a dar un paso.

El calor sofocante y la humedad del bosque nos hacían sudar a chorros. Y de pronto, debajo de la sombra del cormiñón frondoso, un alivio intenso con el aire fresco.

Después de horas de andar, avistamos la sobresaliente copa de la Lupuna colorada. Pero, no estaba tan cerca como pensamos. Tuvimos que caminar unas horas más.

Finalmente, el gigante árbol colorado con su característico tallo ventrudo estaba al frente de nosotros. Vientre anormal en los árboles. Impresionante barriga, presto a reventar con su savia si la abundancia se lo permitiera. En la Lupuna colorada no había nadie, ni vivos ni espíritus. Nos llamó la atención los cortes perfectos de hábiles bisturíes en su grueso tallo. Al parecer, alguien desollaba su corteza para extraerle algún misterio.

Habíamos escuchado que en los ratos solitarios y de sepulcral silencio, un brujo experto en atar y desatar conjuros la visitaba a menudo. Dicen que espera que en el bosque no haya visita alguna para que prepare, al pie del árbol, su mate espeso con la soga de la borrachera.

Luego, toma un tazón con el brebaje amargo y comienza su rito acompañado de cánticos nasales. Da vueltas sobre sí siguiendo un círculo imaginario alrededor de la Lupuna. Hace ademanes con la mano levantada implorando al árbol que le dé favores. Y de rato en rato, lanza quejidos, como si se tratara de algún animal herido, y llama la atención, el silbido de serpiente que emite cuando entra en trance.

Cuando el brujo está seguro que la Lupuna le dará el favor, saca de su bolsa una prenda de la víctima, le dobla con sumo cuidado, le escupe una flema verdosa, y tambaleante se acerca al vientre del árbol, y blandiendo su machete le da un corte perfecto que abre la dura corteza, y en la entraña de la Lupuna esconde la ropa del infortunado que desde ese momento comienza a tener sus días ya contados.

Pronto, el hechizo surte su efecto, la víctima, hombre o mujer sana, empieza a hincharse, especialmente el vientre. Y creyendo haber subido de peso, nadie repara en el mal, sino después, cuando ya no hay remedio para el enfermo.

Regresamos impresionados después de conocer de cerca a la Lupuna colorada, y en el camino nos encontramos con don Shanti, un brujo conocido. Y después de haber estado en el antro de la maldad, molesto le dije:

- Hola don Shanti, dicen que a cada rato te vas a la Lupuna, ¿a qué pues te vas?
- Me voy a castigar el desamor, la infidelidad, el engaño. Me estoy yendo a hacerle un trabajito a mi sobrina. A la pobre, su novio le abandonó el día de su boda. Eso yo no perdono. Para mí es una burla. Acá en la tierra pagamos nuestros errores y yo les hago pagar a los desgraciados.

Después de haber escuchado su disertación sobre el bien y el mal, y antes que se moleste, nos despedimos del vengativo brujo.

BARCO FANTASMA


BARCO FANTASMA

Según la leyenda amazónica, es un barco que emerge de las aguas, lentamente, con aspecto centellante, con ventanas rojas y se oye una fiesta en su interior, haciendo que por las ventanas salga una curiosa luz roja. El contenido de las conversaciones son lenguas extranjeras y, según, el mito la vestimenta de sus pasajeros y tripulantes son un aspecto medieval. Se mantiene por las aguas surcando por un tiempo, para luego sumergirse como apareció.

Barco Fantasma
Barco Fantasma