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viernes, 10 de junio de 2016

EL HECHIZO DE LIPUNA


EL HECHIZO DE LIPUNA

En el pueblo escuchamos hablar de la Lupuna colorada y queríamos conocerla, sabíamos que era un árbol frecuentado por malvados hechiceros.

El Hechizo de la Lupuna
Árbol Lupuna
Entonces nos internamos en el bosque por una senda oculta tapizada por hojarascas húmedas. Íbamos saltando de tronco en tronco para no pisar las espinas de las ñejillas. Sus finas espinas regadas por todas partes retardaban nuestra penosa caminata.

Encontramos palmeras despojadas de sus hojas maduras y árboles derramando su savia de llanto como mudos testigos que mucha gente transitaban esta selva. Serpientes asustadas se deslizaban al sentir nuestra presencia, Iguanas verdes y camaleones que cambiaban de color, nos miraban sorprendidos, pero sin atreverse a dar un paso.

El calor sofocante y la humedad del bosque nos hacían sudar a chorros. Y de pronto, debajo de la sombra del cormiñón frondoso, un alivio intenso con el aire fresco.

Después de horas de andar, avistamos la sobresaliente copa de la Lupuna colorada. Pero, no estaba tan cerca como pensamos. Tuvimos que caminar unas horas más.

Finalmente, el gigante árbol colorado con su característico tallo ventrudo estaba al frente de nosotros. Vientre anormal en los árboles. Impresionante barriga, presto a reventar con su savia si la abundancia se lo permitiera. En la Lupuna colorada no había nadie, ni vivos ni espíritus. Nos llamó la atención los cortes perfectos de hábiles bisturíes en su grueso tallo. Al parecer, alguien desollaba su corteza para extraerle algún misterio.

Habíamos escuchado que en los ratos solitarios y de sepulcral silencio, un brujo experto en atar y desatar conjuros la visitaba a menudo. Dicen que espera que en el bosque no haya visita alguna para que prepare, al pie del árbol, su mate espeso con la soga de la borrachera.

Luego, toma un tazón con el brebaje amargo y comienza su rito acompañado de cánticos nasales. Da vueltas sobre sí siguiendo un círculo imaginario alrededor de la Lupuna. Hace ademanes con la mano levantada implorando al árbol que le dé favores. Y de rato en rato, lanza quejidos, como si se tratara de algún animal herido, y llama la atención, el silbido de serpiente que emite cuando entra en trance.

Cuando el brujo está seguro que la Lupuna le dará el favor, saca de su bolsa una prenda de la víctima, le dobla con sumo cuidado, le escupe una flema verdosa, y tambaleante se acerca al vientre del árbol, y blandiendo su machete le da un corte perfecto que abre la dura corteza, y en la entraña de la Lupuna esconde la ropa del infortunado que desde ese momento comienza a tener sus días ya contados.

Pronto, el hechizo surte su efecto, la víctima, hombre o mujer sana, empieza a hincharse, especialmente el vientre. Y creyendo haber subido de peso, nadie repara en el mal, sino después, cuando ya no hay remedio para el enfermo.

Regresamos impresionados después de conocer de cerca a la Lupuna colorada, y en el camino nos encontramos con don Shanti, un brujo conocido. Y después de haber estado en el antro de la maldad, molesto le dije:

- Hola don Shanti, dicen que a cada rato te vas a la Lupuna, ¿a qué pues te vas?
- Me voy a castigar el desamor, la infidelidad, el engaño. Me estoy yendo a hacerle un trabajito a mi sobrina. A la pobre, su novio le abandonó el día de su boda. Eso yo no perdono. Para mí es una burla. Acá en la tierra pagamos nuestros errores y yo les hago pagar a los desgraciados.

Después de haber escuchado su disertación sobre el bien y el mal, y antes que se moleste, nos despedimos del vengativo brujo.

BARCO FANTASMA


BARCO FANTASMA

Según la leyenda amazónica, es un barco que emerge de las aguas, lentamente, con aspecto centellante, con ventanas rojas y se oye una fiesta en su interior, haciendo que por las ventanas salga una curiosa luz roja. El contenido de las conversaciones son lenguas extranjeras y, según, el mito la vestimenta de sus pasajeros y tripulantes son un aspecto medieval. Se mantiene por las aguas surcando por un tiempo, para luego sumergirse como apareció.

Barco Fantasma
Barco Fantasma

EL TUNCHI


EL TUNCHI

Es el espíritu de los muertos, que regresan del otro mundo a cumplir alguna penitencia o el alma de los que van a morir y están recogiendo sus pasos antes de abandonar la tierra. Estas almas en pena, son entes etéreos que se anuncian a los vivos con un silbido lúgubre muy característico, con la resonancia de sus pisadas o con ruidos de las cosas o muebles que tocan causando temor y espanto a los que escuchan. Algunas veces los tunchis se materializan bajo la forma de espectros o fantasmas de blancas vestiduras, que se desplazan a baja altura sin tocar el suelo.

EL TORO DE CATALINA HUANCA


El Toro de Catalina Huanca

El Toro Huanco Desde el año 1945 hasta promediar el año 1970, los vecinos de Santa Maria y Hualmay dedicados a la agricultura y a la ganadería en pequeña escala, en época de escasez de pasto llevaban en forma conjunta a pastear sus reces en la conocidísimas “Lomas de Lachay” situado a 50 Km. al sur de Huacho.
Las lomas de Lachay siempre fue un lugar de verdes pastizales, sobre todo en los meses de invierno cuando el pasto se escasea en los terrenos de cultivo de los pequeños agricultores de estos dos distritos, así como también los ganaderos en menor escala de Sayán y Huaral. Cada comunidad campesina albergaba al reedor de 300 cabezas de ganado vacuno, pastoreada por sus propietarios que iban apertrechados con todo lo necesario para pernoctar todo el tiempo de pastoreo que eran aproximadamente de 25 a 30 días. Concluida el tiempo de pastoreo, las comunidades campesinas reunían sus ganados para la verificación de rutina, para luego partir el regreso a casa. Cierto día al finalizar el rodeo a la media noche sucedió algo insólito, se escuchó un ruido ensordecedor por lo cual las reces se espantaron y huyeron despavoridos en diferentes direcciones.Las personas que cuidaban las reces no podían controlar el desbande descomunal del ganado. Nadie veía nada, pero todos decían el “Toro Huanco” y así sucedía cada en temporada de pastoreo. Durante la estampida se perdían algunas reces que se desbarrancaban de las lomas y quedaban como comida para las aves de rapiña. En cierta ocasión el comunero Jacinto Chinchay, perdió su mejor torillo, no lo encontraba por ningún lugar, busco a su animal por varios días internándose hacia quebradas lejanas, logrando ubicarlo en una de las quebradas situada a dos días de camino del lugar de pastoreo. Cuando estuvo cerca del animal don Jacinto comenzó a tener temor, atardecía ya, el sol se ocultaba lentamente y las piedras alumbraban como si fueran faros de carro, Jacinto logro sacar a su torillo, se ideo la manera de ubicarse bien colocando señales donde las piedras alumbraban. Pasado varios años cuenta esta aventura a un amigo que según se dice le había pasado la misma historia en el cerro llamado el “Toro” ubicado en la Pampa de Animas en el distrito de Santa Maria, que al final resulto ser un gran “TAPADO” oculto por los antiguos Incas.Según los brujos y espiritistas de la zona confirman que lo sucedido a Jacinto Chinchay fue el entierro de un gran tesoro, que posiblemente perteneció a “Catalina Huanca” de ahí viene el nombre de “Toro Huanco” porque alguien tenía el dato de dicho tesoro que se encuentra en el lugar donde señalo don Jacinto Chinchay.

EL BRUJO CASTRADO


EL BRUJO CASTRADO

A mediado de los años cincuenta, cuando los antiguos moradores de la campiña Huachana, se dirigían a sus labores de campo en la hacienda Desagravio, conjuntamente con los jornaleros del barrio de Amay, cada vez que las aguas del río Huaura crecía, en los meses de enero, febrero y marzo, estos pernoctaban en la hacienda mencionada, debido a la imposibilidad de poder cruzar el río.

En la hacienda Desagravio había un tambo donde los parroquianos del lugar, gustaban de jugar casino y beber unos aguardientes, era casi común ver a los Huáchanos tanto de Amay así como de la campiña y Hualmay, armar sendas jugadas de casino hasta pasada la media noche. Colillas de cigarros y olor a aguardiente era el ambiente del lugar donde se desarrollaban las más emocionantes partidas de cartas. Briscan, Setenta, Veintiuno, casino individual y en parejas, noventa, era mayormente las partidas pactadas por los asiduos asistentes al tambo.


Fue así como entre tantas partidas entre campiñeros y amayunos, se da siempre como ganadores al equipo de Amay, los campiñeros acuerdan hacerles una pasada de chancho, es decir que cuando estén perdiendo la partida, se aparecería un chancho, Quien votaría la mesa desbaratando las cartas, y ellos echarían al animal rápidamente del lugar de los hechos, como si no hubiese pasado nada. Fue tanta la ira de los amayunos que acordaron atrapar al ocioso chancho y castrarlo, ya que los amayunos tenían la fama en aquellos tiempos de ser excelentes brujos, alumnos del famoso y temido brujo hualmayuno don Juan Barbón, según ellos los campiñeros estaban jugando sucio y les darían su merecido.

Fue una noche de luna llena, jugaban acaloradamente, cuando uno de los amayunos utilizando una clave, da la voz de alerta comunicándoles que el chancho estaba por ingresar al tambo, “La noche esta bien clara, propicio para capar chancho” fue la respuesta de uno de los jugadores que estaban carteando sobre la mesa.Los campiñeros barajaban sus cartas como si no pasara nada y en esos momentos, ingrésale animal raudamente al salón de juego, el chino Manuel dueño del tambo, palo en mano espantaba al animal, siendo reducido por los campiñeros que sabían de la chanchada, pero en ese instante, mientras unos campiñeros impedían al chino que golpeara al animal, los amayunos se abalanzaron sobre el porcino, logrando atraparlo y una vez que lo tenían bien sujetado, le ataron las patas y procedieron a castrarlo.

Según los amayunos se tenían que quemar las criadillas del chancho, para saber si este en realidad era un brujo, así fue, procedieron luego a quemar las criadillas y efectivamente estos votaron gran cantidad de chispas.

Al día siguiente los amayunos estaban pendientes de quien faltaba a la formación de los trabajadores, al momento de la repartición de las tareas diarias, ese día todos llegaron, al día siguiente de igual manera no falto nadie, pero al tercer día falto un trabajador de San Lorenzo, no estuvo presente en la formación, los amayunos al indagar sobre la falta del individuo al trabajo, les dijeron que este había muerto castrado por unos desconocidos. Solo de esa manera se enteraron que uno de su compañero de trabajo, era uno de los brujos más famosos en todo San Lorenzo y la campiña Huachana. Por Julio Solórzano Murga

ENFERMERA SIN CABEZA


Enfermera sin cabeza

Cuenta la leyenda que hace muchos años una bella enfermera se preparaba a contraer nupcias con un joven médico, ambos trabajaban en el hospital Arzobispo Loayza, de Lima, la capital peruana. La fecha de la boda estaba cerca y el novio viajó a su ciudad natal para invitar a sus familiares.
Enfermera sin cabeza
Enfermera sin cabeza
En el trayecto ocurrió un accidente de tráfico en el cual el apuesto médico perdió la vida.

Al enterarse de la noticia la bella enfermera que se encontraba de guardia en una fría noche limeña, decidió suicidarse.

Por aquella época, el hospital se estaba implementando de nuevos pabellones, con lo cual tenía maquinaria de construcción de la época. La enfermera que trabajaba en una segunda planta decidió tirarse al vacío y así acabar con su vida; así sucedió y con tal coincidencia cayó sobre unos hierros que acababan en punta, los cuales le quitaron la cabeza literalmente. Allí quedó muerta la bella joven enfermera sin cabeza.

Pasado el tiempo, aún se le ve caminar por los pabellones de dicho hospital. Algunos pacientes juran haber sido atendidos por una enfermera de traje blanco resplandeciente y capa de terciopelo azul, cuando en realidad ahora las enfermeras en el Perú no llevan capa azul... Algunas personas dicen no haber podido verle la cara, y desde esos fenómenos se ha creado la historia de la enfermera sin cabeza... Misterio, regreso del más allá.

OLLANTAY


OLLANTAY

El general de los ejércitos incas, Ollantay, es un guerrero de origen plebeyo que por sus excelentes servicios ha sido elevado a la nobleza de privilegio y se le han concedido numerosos premios. Pero se enamora de Cusi Coyllur (Lucero Alegre o Estrella), hija del Inca Pachacútec (El restaurador del mundo), amor prohibido, pues de acuerdo a las leyes de Imperio, nadie, salvo otro de linaje inca, puede casarse con una princesa. No obstante, Ollantay, enceguecido por el amor, se une a Cusi Coyllur, secreto que comparte la reina madre Ccoya o Anahuarqui.
Ollantay
Ollantay (Foto: Internet)
Pese a los augurios en contra que le da el Huillac Uma o sumo sacerdote, Ollantay decide pedir al Inca que apruebe formalmente su unión con Cusi Coyllur. Pachacútec le recuerda a Ollantay su origen humilde y le señala su increíble audacia de querer “subir demasiado alto”; luego, enfurecido, lo expulsa de su presencia. Cusi Coyllur es encerrada en un calabozo de la casa de mujeres escogidas o Acllahuasi, donde deberá expiar su falta; allí dará a luz una niña, fruto de su amor con Ollantay, a la cual llamará Ima Súmac (Bella Niña).

Ollantay, al enterarse que Cusi Coyllur ya no está en el palacio de la reina madre, cree que ha sido asesinada y decide abandonar el Cuzco, junto con Piqui Chaqui (Pies de pulga), su confidente y servidor, no sin antes amenazar con volver y destruir la ciudad imperial. Se instala en la ciudad que lleva su nombre, Ollantaytambo, donde se atrinchera y se hace independiente, dispuesto a resistir con las armas a las huestes del Inca.

El Inca ordena a su general Rumi Ñahui (Ojo de Piedra) que reúna fuerzas y marche a combatir a Ollantay. Por su parte, Ollantay envía a su general Orco Huarancca (Mil Montañas) quien tiende a Rumi Ñahui una emboscada en un desfiladero, derrotándolo. Diez años después el Inca Pachacútec muere sin haber conseguido su deseo de derrotar a Ollantay; le sucede su hijo Túpac Yupanqui (El estimado por la realeza).

Mientras tanto, en el Acllahuasi, Cusi Coyllur tiene a su favor a una de las acllas o vírgenes del Sol, Pitu Salla, pero como fiera oponente a la dura Mama Caca (Madre Roca), la gobernanta del Acllahuasi. No obstante haber pasado diez años de férrea prisión, Cusi Coyllur aun conserva alguna esperanza de salir de ella. Su hija, Ima Súmac, ha sido criada por Pitu Salla como una escogida más, pero sin enterársela nada de sus padres; la niña descubrirá por casualidad a su madre, proponiéndose desde entonces ir donde el nuevo Inca a fin de pedir clemencia para ella.

Mientras tanto, Túpac Yupanqui se propone derrotar y capturar a Ollantay, para lo cual envía a Rumi Ñahui, quien le promete rehabilitarse de su anterior derrota. Esta vez Rumi Ñahui decide emplear la astucia: se presenta ante Ollantay cubierto de heridas y pretende que así lo ha tratado el nuevo Inca; de esa manera se gana su confianza y aprovechando una fiesta nocturna, abre las puertas de Ollantaytambo para dar acceso a sus tropas, las cuales, sin ninguna resistencia, logran capturar a Ollantay, a Orco Huarancca y a otros oficiales, que son llevados al Cuzco, ante la presencia de Túpac Yupanqui. Éste pregunta a sus consejeros qué debería hacer con los rebeldes. El Huillac Uma, que siempre hace de pacificador, pide clemencia; más Rumi Ñahui pide la muerte de ellos. Túpac Yupanqui aprueba la pena capital; pero a último momento no solamente perdona a los rebeldes, sino que les confiere puestos todavía más altos. Ollantay es nombrado general mayor y lugarteniente del Inca en caso de ausencia de éste por asuntos bélicos. Orco Huarancca es nombrado jefe del Antisuyo.

Pero Ollantay tendrá otra dicha más por recibir: su reencuentro con su amada Cusi Coyllur. Ello ocurre en efecto, gracias a la casualidad: Ima Súmac, desde su niñez valiente, ingresa al palacio imperial y se arrodilla ante la presencia del Inca, pidiéndole piedad para su madre, encadenada en lo más recóndito del Acllahuasi. Aunque por el momento no sabe de quién se trata, el Inca se interesa por el asunto y junto con Ollantay se dirige al Acllahuasi, donde encuentran a la mujer prisionera, que más que persona les parece un espectro cubierto solo por su larga cabellera. Finalmente el Inca reconoce en ella a su hermana (lo que es una bonita anagnórisis) de cuyos labios oye su penosa historia. Entonces Túpac Yupanqui, magnánimo, la libera y allí mismo la desposa con Ollantay, terminando así, con final feliz, el drama inca.